Procrastinación: por qué y cómo abordar lo que siempre postergamos

Por qué postergamos, y cómo acercarnos con comprensión a esa parte de nosotras/os/es 

¿Qué significa realmente procrastinar?

Procrastinar es posponer aquello que sabemos que deberíamos (o incluso querríamos) hacer. No se trata simplemente de falta de organización o motivación. Es una experiencia emocional compleja, que tiene mucho más que ver con cómo nos relacionamos con el malestar, la exigencia, el miedo o la inseguridad.


En ese sentido, procrastinar no es solo un problema de tiempo, sino una señal: hay algo que duele, que abruma o que cuesta enfrentar. Y ese algo merece ser mirado con cuidado y sin juicio.


Procrastinar, por tanto, se convierte en una manera de escapar de aquello que me genera malestar o emociones desagradables, como la pereza, el miedo o la vergüenza. Puede que aplace algo simplemente porque la tarea me resulte incómoda o tediosa, o puede, que me recuerde la inseguridad que siento al enfrentarme a ella. En este sentido, el problema no es que escapemos puntualmente de esa tarea, sino más bien, que cuanto más la evitemos más intensas suelen hacerse las emociones y las sensaciones que dicha tarea nos provoca. Y con ello, nos adentramos en un círculo vicioso de malestar difícil de romper. 

Silueta de palmera contra un cielo azul claro

Procrastinar no es pereza: una mirada más profunda 

Una de las grandes confusiones en torno a la procrastinación es pensar que es lo mismo que la pereza. En realidad, en la mayoría de los casos, detrás de la postergación no hay desgana, sino una dificultad emocional no atendida.


Como explicábamos anteriormente, postergar puede ser una forma de evitación experiencial. Cuando lo que tenemos delante genera ansiedad, inseguridad o miedo a equivocarnos, es lógico que queramos quitárnoslo de encima. Y nuestra mente encuentra mil maneras de hacerlo. Tenemos entonces claro el para qué: postergamos para no sentir ese malestar de manera inmediata, aunque se acumule y se haga más grande a medio y largo plazo. 

¿Por qué postergamos? Claves emocionales 

Procrastinamos por muchos motivos, pero la mayoría tienen algo en común: la necesidad de evitar sentir algo incómodo. A veces es miedo al juicio, otras es la sensación de no estar a la altura, o incluso una desconexión profunda con lo que hacemos.



Algunas situaciones frecuentes en las que solemos procrastinar: 

  • Miedo al fracaso o a no hacerlo perfecto 
  • Saturación emocional y mental 
  • Falta de sentido o motivación genuina 
  • Inseguridad o creencias de incapacidad 
  • Fatiga, estrés o agotamiento acumulado 

El círculo de la culpa y la autoexigencia 

Después de postergar, suele llegar la culpa. Y con ella, la voz crítica que nos dice que “otra vez igual”, que “no tienes remedio” o que “esto no debería pasarte ya”. Cuanto más nos exigimos, más tensión sentimos… y más probable es que volvamos a evitar. Resulta, en cierta medida, paradójico.


Este círculo se potencia con el tiempo y puede hacernos sentir atrapados, como si estuviéramos fallando una y otra vez. La clave no está en presionarnos más, sino en cambiar la forma en que nos acompañamos cuando aparece esa dificultad. Esto es fundamental. 

¿Cómo romper el patrón de la postergación? 

Cambiar este patrón no pasa por obligarnos o forzarnos. Pasa por darnos cuenta de qué papel juega la procrastinación en nuestra vida (¿qué estoy evitando?¿de qué estoy escapando?), y por empezar a responder a eso de forma más consciente y compasiva.



Algunas ideas y preguntas que pueden ayudarte: 

  • Explora qué emoción estás evitando: ¿qué te incomoda de esta tarea? ¿qué sientes cuando piensas en ella? 
  • Conecta con el para qué: ¿por qué esto es importante para ti más allá de hacerlo “bien” o “rápido”? 
  • Divide en pasos más pequeños: empezar es más fácil si el primer paso es amable y claro. 
  • Cuida el diálogo interno: no necesitas exigirte más, sino acompañarte mejor. 
  • Permítete pedir ayuda: hablarlo en terapia puede darte herramientas y claridad para salir del bucle. 

Un enfoque terapéutico para acercarte a lo que necesitas 

En Bangardia Psicología trabajamos con personas que se sienten bloqueadas por la postergación, no desde la exigencia, sino desde una mirada que comprende el malestar y busca generar cambios sostenibles y duraderos. Porque no se trata de dejar de procrastinar por completo, sino de reconocer cuándo y por qué lo hacemos, y elegir con más libertad.


Procrastinar no es un defecto. Es una forma de protegernos. Solo que, a veces, necesitamos aprender otras maneras de cuidarnos.


Estas estrategias no pretenden ser una fórmula mágica que resuelva cualquier problema, ya que a veces las soluciones pueden ser más complejas. Si encuentras dificultades a la hora de realizarlos, o consideras que necesitas apoyo especializado, no dudes en contactar a un profesional cómo nuestro equipo de psicólogas en Retiro (Madrid). Pedir ayuda siempre es una fortaleza.

Silhouettes of two people on a beach at sunset, one standing and one leaning backward against orange sky.
Por Psicólogos Retiro, Bangardia Psicología Aplicada S02642152000 31 de julio de 2026
¿Cuál es el papel del conflicto en las relaciones humanas?
Colorful mural on a bus shelter with hands, hearts, and the words “Kindness is Everywhere”
31 de julio de 2026
¿Cuál es el papel del conflicto en las relaciones humanas?
Woman writing beside a laptop at a desk, with productivity icons floating around her.
31 de julio de 2026
Interferencias ¿Por qué cada vez estamos menos concentrados?
Persona borrosa con camisa blanca y la mano sobre la cara contra un fondo oscuro.
29 de mayo de 2026
Entiende el síndrome del impostor y cómo afecta tu autoestima. La terapia puede ayudarte a reconocer tus logros y fortalecer tu confianza.
Mujer usando un portátil en un sofá en un salón luminoso, rodeada de iconos flotantes de notificaciones de redes sociales.
29 de mayo de 2026
Explora cómo las redes sociales afectan la autoestima y aprende a proteger tu bienestar emocional. Fortalece tu autoconfianza hoy.